Sacerdocio de Aarón

Aarón, sacerdocio de.

Ve Aaron.

La primera cosa en un sacerdocio es que son designados de ministrar al Señor por el pueblo, un sitio donde está cerca del Señor pero también en comunión cercana con el pueblo. Esto representa el Mesías, quien es Dios encarnado en carne humana. El vínculo de Deidad y humanidad es lo que es el Mesías. Aunque los sacerdotes del A.T. no fueron Dios, fueron los hombres de Dios, sirviendo con el Espíritu Santo en ellos para Dios. El verdadero Mesías que venía, siendo Dios o divino, puede mucho, y siendo humano, se identificó con nosotros.




El ministerio del sumo sacerdote.

Intercesores. El sacerdocio es un grupo de seres humanos llamados por Dios al ministerio de abogar por el pueblo de Dios (y la humanidad) delante de Dios. Todo el ministerio de los sacerdotes era de cambiar el corazón tuerco del pueblo que no buscaba a Dios, por constantemente exhortarles y recordarles de las promesas, amenanzas, y principios de Dios. Buscaba intercesión con Dios para que Dios no castigara al pueblo por sus pueblos, enseñaban al pueblo qué eran sus pecados y deberes delante de Dios, buscando la bendición del pueblo Lev 9.

Fue designado para ofrecer sacrificios para sus pecados y especialmente interceder para los ignorantes y tercos Heb 5:1-2.

Lo más importante de entender de un sacerdote es que no trabajaba para la salvación del pueblo sin para que el pueblo mantiene relaciones con Dios. Ve Melchisedec. El sacerdote era maestro en Israel para enseñarles todas las cosas de Dios Lev 10:8-11; Deu 24:8. Fue el mensajero de Dios Mal 2:7.




El símbolismo del sumo sacerdote. Parte de la preparación y identificación del sumo sacerdote en el Antiguo Testamento era su instalación donde se unge su cabeza con aceite para instalarse como representante de los fieles creyentes en Jehová. Despues de este proceso (Salmo 133:2), le pudo llamarse ma·schí·ajo o “el Mesías” (‘el ungido’). La LXX en griego usa la palabra kri·stós o el “Cristo” (igual ‘el ungido’) Lev 4:5, 16; 6:22. El colmo de su oficio era las actividades del día de Expiación, ve día de Expiación.

No solo se le puso al cargo de todo el sacerdocio, sino que además Dios indicó que de su linaje o casa tendrían que venir todos los futuros sumos sacerdotes. Sin embargo, Aarón no había heredado el sacerdocio, de manera que el apóstol Pablo pudo decir de él: “El hombre no toma esta honra por su propia cuenta, sino únicamente cuando es llamado por Dios, así como también lo fue Aarón. Del mismo modo también, el Cristo no se glorificó a sí mismo mediante llegar a ser sumo sacerdote, sino que fue glorificado por aquel que habló respecto a él: ‘Tú eres mi hijo; yo, hoy, yo he llegado a ser tu padre’”. (Heb 5:4, 5.) Pablo después demuestra cómo el cargo sacerdotal, ocupado primero por Aarón, representó típicamente el que ocupa Cristo Jesús como sumo sacerdote celestial y superior a Aarón. De este modo, las funciones sacerdotales del elevado cargo de Aarón adquieren un significado más profundo para nosotros. (Heb 8:1-6; 9:6-14, 23-28.) — Perspecicia




Actividades

Diariamente ofrecía incenso y atendía en el templo. Lo que hacía el sacerdote era muy claramente declarado en la ley para que no haría nada a su modo. Despué s de la muerte de Nadab y Abihu, Aarón pudo entrar una sola vez al año en el santísimo, pero solamente con sangre. Lev 16:1-2 Cuando esto evento pasara, tuvo sus vestidos de gloria, con piedras representando al pueblo, y el pueblo era presente.




Su Vestimiento

Su vestimiento tuvo representaciones (piedras preciosas) de su cargo, Israel. También tuvo una turbante de lino fino que tuvo la lema, “La santidad pertenece a Jehová” (Lev 8:7-9; Éxo 28) como lo que debería cuidar con suma importancia. Aaron, como sumo sacerdote, tuvo la responsabilidad de dirigir toda las facetas de la adoración, y de supervisar el trabajo de todas las levitas Núm 3:5-10.

En ocasiones de importancia nacional se ponía las costosas vestiduras y la “lámina resplandeciente” de oro en su turbante de lino, y también se ponía el pectoral que contenía el Urim y el Tumim, lo que le permitía recibir la respuesta afirmativa o negativa de Jehová en cuanto a los problemas nacionales, aunque parece que durante la vida de Moisés, mediador entre Jehová y el pueblo, esta función recibió poco uso. (Éx 28:4, 29, 30, 36) —Perspicacia




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